Skip to main content

GANIVET Y LAS OPOSICIONES DE GRIEGO


“Algo más curioso es el empeño que tuvo en ser catedrático de griego. Memorables fueron aquellas oposiciones en que Ganivet, que había empleado unos cuantos días -a veinte no llegaron- en la preparación, tuvo que luchar con un buen hombre que se había aprendido de memoria la Iliada, la Odisea y casi todos los poetas griegos, en Barcelona, dedicando a esta faena ocho o diez años, con jornada de más de ocho horas y sin descanso dominical. Claro está que el barcelonés -Segalá i Estella-, persona respetabilísima por otra parte, fue quien se llevó la cátedra. Y Ganivet decía: -La verdad es que no sabe el favor que me ha hecho; porque ¿cómo será posible amar a Homero teniendo que analizarle y traducirle a diario en clase? Tanto valdría estar casado con la Venus de Milo. -Y luego añadía: -¿Qué cara pondría una mujer un poco lista y espiritual que después de haberse enamorado románticamente de un hombre, y en un momento de expansión y deliquio, llegase a averiguar que el objeto de sus ansias era un señor profesor de lengua griega?”

De la nota biográfica que precede al epistolario