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PELÍCULAS EN LATÍN

Me cuenta uno de mis alumnos que en Italia se está preparando cierta película titulada Il primo re basada en la leyenda del Rey Rómulo y cuyos diálogos están escritos y declamados íntegramente en latín (o proto-latín, según aquí se informa). Y pláceme, por cierto: pues si bien no es ésta la primera ocasión en que tales películas o documentos históricos se ruedan en tan olvidada y venerable lengua, siempre es motivo de celebración que alguien se acuerde de ella. Que quizás por el gusto e interés que las artes cinematográficas despiertan en la juventud y también en los que ya no somos tan jóvenes, a no pocos les pique el gusanillo pues, como se suele decir: se cazan más moscas con miel que con hiel o con vinagre.

Rodadas íntegramente en latín, que yo conozca, sólo hay dos obras: la primera y más famosa es la Pasión dirigida por Mel Gibson en 2004, donde además del arameo y el hebreo se habla latín en algunos diálogos, quizás con más buena intención que rigor histórico, pues lo cierto es que en los tiempos de Nuestro Señor la lengua común entre romanos y judíos solía ser el griego koiné, aunque como tampoco estuvimos allí para comprobarlo, pues quién sabe.

El otro ejemplo que conozco es un mediometraje de 2013 para televisión dirigido por el director polaco Konrad Łęcki y itulado Imperator El argumento se sitúa en los tiempos de Nerón. Se trata de una película realizada con muy pocos medios que casi entra en la categoría del cine de aficionados. El resultado es más interesante como posible material didáctico que como película en sí, que a mí por lo menos me pareció un tostón de cuidado.

Mi amigo Antonio G. Amador, presidente de la asociación Cultura Clásica, me informa de otra película también rodada íntegramente en latín del año 1976: Sebastiane. Dirigida por el británico Derek Jarman. Según el crítico Carlos Aguilar “es una obra entre experimental, kitsch y sofisticada que recrea la historia del mártir cristiano enfocada desde una perspectiva homosexual. Por el planteamiento parece emparentada con el free cinema británico de los años 60 y el cinéma vérité. Es una obra de culto dentro del movimiento LGTB y da nombre al premio cinematográfico que se entrega todos los meses de septiembre, desde el año 2000, al film o documental proyectado durante el Festival de Cine de San Sebastián​ que mejor refleje los valores y la realidad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.

Dentro ya del género del documental una propuesta interesante fue la realizada por el excelente canal franco-alemán ARTE Le destin de Rome. Cuenta la historia del fin de la República y los comienzos del principado y viene ilustrada con numerosas escenas cinematográficas rodadas en latín y griego. Lo curioso es que el griego que se habla tampoco es la koiné -como hubiera sido de esperar- sino la forma actual de la lengua. Respecto al latín: tiene más buena voluntad que otra cosa y a veces los errores de pronunciación -sobre todo de sílaba tónica- hacen difícil su comprensión. A pesar de todo es un gran documental y las partes cinematográficas son muy bonitas y se ven con agrado.

La mayor dificultad que presenta este tipo de producciones es el desconocimiento del latín por parte de los actores profesionales. Las películas rodadas íntegramente en latín suelen ofrecer historias con muy pocos diálogos y muy breves y no puede ser de otra forma porque además se trata de una cuestión de muy difícil arreglo: aprender bien latín no es cosa de unos pocos meses y sin dominar una lengua difícilmente un actor podrá hacer una interpretación convincente con monólogos o diálogos complejos. Es por ello que cada vez que me anuncian una nueva película o serie con diálogos en latín ya sé que lo que me espero va a ser una historia con diálogos muy cortitos y con un latín de difícil comprensión debido a los continuos errores de pronunciación.

Pero hay un tipo de obra audiovisual en latín que todavía nadie se ha planteado producir seriamente y que creo que podría constituir un gran éxito. Me refiero a una adaptación profesional y de calidad del excelente libro Familia Romana del maestro Hans. H. Ørberg de la serie Lingua Latina per se Illustrata. Este manual, junto a su libro complementario Colloquia personarum presenta la historia de una familia patricia del siglo II narrada íntegramente en latín. Actualmente está reconocido a nivel mundial como uno de los mejores -en mi opinión el mejor- métodos para el aprendizaje de latín. Personalmente lo utilizo en mis clases desde hace años y los resultados son espectaculares. Estudiantes de todas las edades que comienzan de cero, tras dos o tres años, son capaces de leer a César, Virgilio, Catulo, Tito Livio o Cicerón sin ayuda de diccionario y con una seguridad que yo nunca vi a ningún licenciado de Clásicas en mis años universitarios.

Tal libro se prestaría magníficamente para una serie didáctica de animación, pues presenta una historia muy entretenida a través de la cual vamos descubriendo no sólo la lengua, sino la forma de vida y costumbres de los antiguos romanos. El libro, además de partes narrativas, incluye numerosísimos diálogos por lo que su adaptación a animación desde el punto de vista del guión sería muy fácil. En no pocas ocasiones he soñado con ver a sus queridos personajes cobrar vida en una bonita serie de dibujos animados. Estoy seguro de que tal producción no sólo sería un material didáctico complementario magnífico para los estudiantes del método sino que constituiría por sí mismo un gran éxito como producto televisivo educativo que, a buen seguro, contribuiría a despertar el interés por el latín en miles de personas. Además, al ser el latín un idioma universal, el producto final se podría vender directamente a televisiones de todo el mundo.

Muchos estudiantes autodidactas y profesores de latín han creado materiales que comparten en Youtube tales como lecturas ilustradas o incluso escenas cinematográficas basadas en este manual (como estos simpáticos vídeos producidos por el Wyoming Catholic College) pero confieso que mi sueño es que algún día un verdadero estudio de animación con un estupendo equipo de dibujantes, músicos, técnicos de efectos especiales y  profesores de latín se anime a hacer una versión audiovisual del magnífico libro del profesor Ørberg.

Esa sí que sería la mejor película rodada en latín de todos los tiempos.

Carlos Martínez Aguirre
Profesor de latín por videollamada