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ÍTACA DE FRANCISCA AGUIRRE

Ítaca

¿Y quién alguna vez no estuvo en Ítaca?
¿Quién no conoce su áspero panorama,
el anillo de mar que la comprime,
la austera intimidad que nos impone,
el silencio de suma que nos traza?
Ítaca nos resume como un libro,
nos acompaña hacia nosotros mismos,
nos descubre el sonido de la espera.
Porque la espera suena:
mantiene el eco de voces que se han ido.
Ítaca nos denuncia el latido de la vida,
nos hace cómplices de la distancia,
ciegos vigías de una senda
que se va haciendo sin nosotros,
que no podremos olvidar porque
no existe olvido para la ignorancia.
Es doloroso despertar un día
y contemplar el mar que nos abraza,
que nos unge de sal y nos bautiza como nuevos hijos.
Recordamos los días del vino compartido,
las palabras, no el eco;
las manos, no el diluido gesto.
Veo el mar que me cerca,
el vago azul por el que te has perdido,
compruebo el horizonte con avidez extenuada,
dejo a los ojos un momento
cumplir su hermoso oficio;
luego, vuelvo la espalda
y encamino mis pasos hacia Ítaca.


Francisca Aguirre



Para escuchar el poema en la voz de Carmen Feito Maeso pulsa aquí.


Francisca Aguirre (Alicante 1930) ha sido galardonada con el Premio Nacional de las Letras 2018. Su primer libro publicado Ítaca surge de su lectura de la obra del poeta griego Konstantino Kavafis. En palabras de la autora: “Cuando leí Esperando a los Bárbaros se me revolucionó todo. Quemé las cinco carpetas que tenía con mis anteriores trabajos y empecé Ítaca.” Tardó seis años en finalizar lo que sería su ópera prima, que se publicó en 1972. En este poemario dió voz a las mujeres de la posguerra y a las personas silenciadas. El origen de esta obra nació ante la necesidad de contar la “Odisea de Penélope”, narrando así, en contraste con las vivencias de Ulises, la historia cotidiana de las mujeres como “aventureras del infortunio.”