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DIALOGUE BETWEEN TWO DOGS (CERVANTES)

Some ignorant persons interlard their conversation with Latin apophthegms, giving those who do not understand them to believe that they are great Latinists, whereas they can hardly decline a noun or conjugate a verb.
Scip. That is not so bad as what is done by some who really understand Latin; some of whom are so absurd, that in talking with a shoemaker or a tailor, they pour out Latin like water.
Berg. On the whole we may conclude, that he who talks Latin before persons who do not understand it, and he who talks it, being himself ignorant of it, are both equally to blame.
Scip. Another thing you may remark, which is that some persons who know Latin are not the less asses for all that.
Berg. No doubt of it; and the reason is clear; for when in the time of the Romans everybody spoke Latin as his mother tongue, that did not hinder some among them from being boobies.
Scip. But to know when to keep silence in the mother tongue, and speak in Latin, is a thing that needs discretion, brother Berganza.
Berg. True; for a foolish word may be spoken in Latin as well as in the vulgar tongue; and I have seen silly literati, tedious pedants, and babblers in the vernacular, who were enough to plague one to death with their scraps of Latin.
Scip. No more of this: proceed to your philosophical remarks.
Hay algunos romancistas que en las conversaciones disparan de cuando en cuando con algún latín breve y compendioso, dando a entender a los que no lo entienden que son grandes latinos, y apenas saben declinar un nombre ni conjugar un verbo.
CIPIÓN.- Por menor daño tengo ése que el que hacen los que verdaderamente saben latín, de los cuales hay algunos tan imprudentes que, hablando con un zapatero o con un sastre, arrojan latines como agua.
BERGANZA.- Deso podremos inferir que tanto peca el que dice latines delante de quien los ignora, como el que los dice ignorándolos.
CIPIÓN.- Pues otra cosa puedes advertir, y es que hay algunos que no les escusa el ser latinos de ser asnos.
BERGANZA.- Pues ¿quién lo duda? La razón está clara, pues cuando en tiempo de los romanos hablaban todos latín, como lengua materna suya, algún majadero habría entre ellos, a quien no escusaría el hablar latín dejar de ser necio.
CIPIÓN.- Para saber callar en romance y hablar en latín, discreción es menester, hermano Berganza.
BERGANZA.- Así es, porque también se puede decir una necedad en latín como en romance, y yo he visto letrados tontos, y gramáticos pesados, y romancistas vareteados con sus listas de latín, que con mucha facilidad pueden enfadar al mundo, no una sino muchas veces.
CIPIÓN.- Dejemos esto, y comienza a decir tus filosofías.